El fotógrafo Dietmar Eckell ha viajado por cuatro continentes para fotografiar aviones accidentados que comparten una historia milagrosa: nadie murió en ninguno de los aterrizajes forzosos.La colección resultante de imágenes y entrevistas, recopiladas en el libro "Happy End", presenta al espectador contrastantes imágenes de cabinas quemadas e inmaculados paisajes. (TRADUCCIÓN DE LOS PIES DE FOTO EN #1)
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noticia original (www.theatlantic.com)
